Muerte accidental de un
anarquista es quizás la obra más conocida del dramaturgo italiano. El contexto
político social en el que se produce, es el de una Italia en la que se desata
una “estrategia de la tensión” de clara tendencia fascista, que consiste en
provocar una fuerte represión de las fuerzas progresistas, a través de varios
atentados a lo largo y lo ancho del país. Uno de los acontecimientos más
sangrientos es el de los atentados de Milán en 1969, y en especial el que
ocurre en un banco de Piazza Fontana. El sospechoso detenido como posible
culpable del atentado, es un ferroviario que supuestamente se suicida cayendo
de una de las ventanas de la Jefatura de Policía de Milán. Un año más tarde, se
estrena Muerte accidental de un anarquista en las naves de una antigua fábrica
de Milán, al no poder ser representada en ningún escenario del gran urbe.
Para contar la historia del
ferroviario Pinelli, Fo utiliza un artificio que introduce en el prólogo. La
historia se presenta como un suceso que había ocurrido en 1921 en Estados
Unidos. Sin embargo, Fo continúa diciendo que “Para actualizar la historia, haciéndola
al tiempo más dramática, nos hemos tomado la libertad de recurrir a uno de esos
trucos que se suelen emplear en el teatro: hemos trasladado la historia a
nuestros días, y la hemos ambientado, no ya en Nueva York, sino en una ciudad
italiana cualquiera…por ejemplo, en Milán.”

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