Elena
Michaels es una chica del siglo XXI: segura de sí misma, filosa
e inteligente, dispuesta para la lucha. Y como toda mujer, también tiene
sus secretos. Nada fuera de lo común, excepto que ella es realmente
extraordinaria. De hecho, podría ser la más asombrosa de las
mujeres. Porque Elena es la única mujer lobo en el mundo...
Yo,
la única mujer loba existente. El gen del licántropo se transmite a través del
linaje masculino, de padre a hijo, de modo que una mujer sólo puede convertirse
en licántropo si es mordida y logra sobrevivir, lo cual, tal como dije, es muy
raro. Y en consecuencia no es sorprendente que yo sea la única mujer loba.
Mordida a propósito, convertida a propósito en mujer loba. Increíble en
realidad que haya sobrevivido.
Al fin de cuentas, cuando hay una especie con
tres docenas de machos y una hembra, la hembra se vuelve un premio a disputar.
Y los licántropos no solucionan sus disputas jugando al ajedrez. Tampoco tienen
tradición de respetar a las mujeres. Las mujeres cumplen dos funciones en el
mundo del licántropo: sexo y comida o, si se sienten cansados, sexo seguido de
comida. Si bien dudo de que algún licántropo vaya a tener ganas de comerme a
mí, soy un objeto irresistible para satisfacer la otra urgencia primaria. Me
fui por decisión propia, me hubieran violado hasta matarme en el primer año.
Por suerte no me dejaron sola. Desde que me mordieron, estaba bajo la
protección de la Jauría.
Toda sociedad tiene su clase dominante. En el mundo de los
licántropos, es la Jauría.
Por motivos que no tenían nada que ver conmigo y sí con el
estatus del licántropo que me mordió, yo fui parte de la Jauría desde el momento en
que me convirtieron. Me fui hace un año. Me separé de ellos y no iba a volver.
Dada la opción entre ser humana y mujer loba, elegí ser humana.

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